Desde la llegada de Lionel Messi al Inter Miami, la Major League Soccer (MLS) ha experimentado un renovado foco mediático y comercial. La estrategia de fichajes de estrellas en la recta final de su carrera ha sido un pilar de crecimiento para la liga, similar a lo que sucedió con David Beckham y ahora con el fenómeno Cristiano Ronaldo en Arabia Saudí. Mientras el Al Nassr ha explotado al máximo la imagen de CR7 en términos de marketing, venta de entradas y merchandising, Inter Miami busca trazar un camino similar en Norteamérica. Sitios como una tienda camisetas fútbol baratas se han beneficiado enormemente del furor por las camisetas rosas del club, que se han agotado en múltiples ocasiones.
La fórmula detrás del «efecto Ronaldo» va más allá del simple fichaje de una estrella. Implica una estrategia 360° que abarca desde derechos televisivos hasta redes sociales, sin olvidar las colaboraciones con marcas globales. El caso del Al Nassr mostró cómo una institución puede pasar de la relativa oscuridad a la fama internacional mediante una sola contratación. Pero en el contexto estadounidense, los desafíos son diferentes: el fútbol aún compite con deportes como el béisbol, la NBA o la NFL, y requiere una narrativa más cautivadora para sostener el interés del público.
El Inter Miami ya ha dado pasos clave: un estadio en expansión, socios estratégicos como Apple TV con su plataforma MLS Season Pass, y una creciente presencia digital. La presencia de Messi ha generado una avalancha de nuevos seguidores en redes sociales y ha impulsado el valor de mercado del club. No obstante, para replicar completamente el “efecto Ronaldo”, el club necesitará más que nombres rutilantes. Invertir en infraestructura, academias juveniles y en una visión a largo plazo será esencial para no depender únicamente del estrellato momentáneo.
Además, la MLS como liga también debe repensar su modelo competitivo. El sistema cerrado sin ascensos ni descensos dificulta la creación de dramas deportivos al estilo europeo. Aun así, la liga está desarrollando una identidad propia, más cercana al entretenimiento total que al purismo táctico. Para Miami, el reto es claro: convertir el boom actual en un fenómeno duradero, un modelo que otros equipos de la liga puedan seguir.
El “efecto Ronaldo” ha demostrado que una estrella puede alterar el ecosistema completo de una liga. Pero para que ese cambio sea sostenible, deben existir cimientos sólidos que lo acompañen. El Inter Miami tiene la oportunidad de convertirse en el club insignia de la MLS y en un puente entre el fútbol americano y el mercado global.